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Un nuevo concepto del mercado de lujo

consultora-franquicias-empresas-sector-lujoUno de los sectores que se ha mantenido aislado de la crisis incrementando sus ventas ha sido el del “mercado de lujo” o bienes de “masstige”.

Los productos de lujo, según Michael Silverstein y Neil Fiske, se dividen en tres grupos:

El primer grupo es el de productos accesibles de gran calidad. Tienen precios superiores o cercanos al máximo en su categoría. Sin embargo, siendo artículos de bajo precio, todavía son accesibles a los consumidores medios.

El segundo grupo son las filiales de marcas de lujo de siempre, versiones de bajo precio de productos para ricos.

El tercero lo integran los bienes de masstige (prestigio de masas), un término que los autores utilizan para referirse a los bienes de prestigio que distinguen entre la masa y personas de “clase alta” y que tienen un precio superior. Por ejemplo, los productos de tocador de una marca de lujo pueden implicar una diferencia de precio del 500%.

Hemos de recordar que vivimos en una sociedad de consumo e inconformista, en la que siempre se tiende a aspirar a más, los individuos sueñan con lo imposible y con una realidad difícil de alcanzar. Las personas nos sentimos atraídas por el mercado y siempre queremos más, vivimos en una insuficiencia perpetua impuesta por la sociedad de consumo limitada sólo por la realidad de nuestra capacidad de pago o en muchos casos de endeudamiento. Cada día podemos ver cómo el límite de nuestra economía no es ya la solvencia sino el crédito que nos ofrecen.

Este hecho revela que la forma de consumo de los ciudadanos ha cambiado y que un porcentaje mayor se puede permitir, anhela de vez en cuando, comprar algún producto de los que denominamos “de lujo” para diferenciarse del resto incluso combinándolo con otros “low cost” y siguiendo así la tendencia actual.

Paralelamente, el concepto de lujo ha ido perdiendo parte de sus atributos de exclusividad, impulsado, en parte, por la estrategia de ciertas marcas de gran consumo que se han posicionado en segmentos superiores mediante la oferta de artículos más caros y de mayor calidad.

Estos cambios indican que las compras son cada vez más emocionales y menos racionales porque los consumidores adquieren menos bienes materiales, pero buscan cada vez más una experiencia "placentera".

Un gran número de consumidores manifiesta que para ellos poseer una marca de mayor coste les hace sentirse más felices y mejores personas. El concepto del lujo ha cambiado, ya no se refiere solamente a artículos materiales muy caros y basados principalmente en el status, la clase y la exclusividad.

Nos encontramos con un nuevo tipo de consumidor imprevisible en medio de una desestructuración de culturas de clase en la que ya no hay un hábito específico para cada una de ellas.

Este comportamiento de los individuos de clase media también tendría relación con la aspiración de todo ser humano a querer parecerse a los integrantes de la clase dominante y aparentar respecto al grupo como medida para alcanzar el éxito.

La realidad es que por todo lo expuesto, por que los ricos de verdad  no han sufrido tanto la crisis, o por que todos queremos algo que nos haga sentir y parecer “mejores” el mercado de lujo ha aumentado sus ventas, ¿sabrán los empresarios en España aprovechar este nicho de mercado?

 

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